Eugenio Oneguin, por Aleksandr Pushkin 43
Por un momento cesan las conversaciones, las bocas mastican. En todos sitios se oyen ruidos de platos, de cubiertos, de copas que se entrechocan. Pronto se levanta un alboroto general; nadie escucha, todos hablan, ríen, discuten. Las puertas se abren...