El equipo de los Saraperos de Saltillo realizó un acto de carácter religioso previo al arranque de la temporada, aunque en esta ocasión dejó de lado la tradicional misa en la Catedral de la capital de Coahuila. La ceremonia se llevó a cabo en un templo distinto de la ciudad y sin acceso al público, con la participación de jugadores, cuerpo técnico y la mascota del equipo.

A diferencia de años anteriores, cuando el conjunto acudía de manera formal al recinto principal de la Iglesia católica en Saltillo, esta vez la organización optó por un espacio alterno para solicitar bendiciones de cara a la nueva campaña. El encuentro se desarrolló de forma discreta, únicamente con integrantes del club.
El acto forma parte de las actividades previas al inicio de la temporada, en las que el equipo busca fortalecer la unión del grupo y encarar la competencia. Ahora, el plantel se prepara para trasladar ese ánimo al terreno de juego, donde deberá reflejar su rendimiento deportivo en busca de resultados positivos a lo largo del torneo.






