Ocho regidores del cabildo de Parras de la Fuente, Coahuila, no hacen su trabajo pero son puntuales a la hora de cobrar 50 mil pesos mensuales y otras prestaciones que indebidamente otorga el Ayuntamiento.
Los munícipes acumulan ocho faltas a sus sesiones, suficiente argumento para ser removidos, pero ahí siguen.
Un regidor tiene la facultad de proponer y apoyar las acciones del municipio, pero en el caso de los de Parras se han convertido en “ladillas” que sólo chupan la sangre del erario público.
El alcalde Ramiro Pérez Arciniega ya interpuso lo pertinente ante el Congreso del Estado para determinar la situación de los mal llamados ediles.








