Al interior de la que fuera su vivienda rezan por el descanso de su alma; lo recuerdan, pero duele entre ello la forma en que murió.
Juan Pablo, un adolescente que resultó víctima de abuso policiaco, perdió la vida en 2020.
A un año de lo sucedido, sus seres queridos lo llevan en su corazón.
Aunque se hizo justicia y el agresor está detenido, la ausencia de Juan Pablo todavía duele y está en el pensamiento de quienes en vida le apreciaron.

Dentro oran por él, pero fuera, el guiso, el tambor y demás instrumentos suenan en su honor; sus amigos le dedican también al ritmo del acordeón las melodías que a Juan Pablo lo hacían feliz.
“Sin duda duele, pero es importante no dejarlo de recordar porque allá arriba él está feliz, viéndonos”, son las palabras de su amigo Daniel, o “El Tinajas”, como se le conoce en el barrio “El Tanquecito”.

Dentro y fuera, de una u otra manera, el recuerdo está latente; la memoria de Juan Pablo está ahí, en los que más lo quisieron y no lo olvidan.





