El presbítero Roberto Carlos Campos Castañeda reaccionó ante el ataque del que fue víctima la iglesia católica, específicamente el daño que sufrió la imagen de San Judas Tadeo, en la parroquia del mismo nombre ubicada en la zona centro de la ciudad de Saltillo, Coahuila.
Calificó la agresión como “un acto de vandalismo” y narró cómo un individuo intoxicado por sustancias prohibidas dañó el nicho del Santo Sepulcro.
Después, se fue contra de la imagen patronal de San Judas Tadeo y luego contra la de la Divina Providencia y el Sagrado corazón, con mala intención, y considerando que los símbolos religiosos quedaron irreparables.
El presbítero aseguró que, como pueblo de Dios, estos actos son desconcertantes y ocasionan un profundo dolor.
La iglesia exhortó a velar por nuestro valor espiritual y dignidad pues, “si bien es doloroso el daño ocurrido, lo es aún más el ver a un ser humano necesitado y poco asistido”, dijo el presbítero.




















