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Aquella gloriosa generación de oro 1981-1985 de la BENC que tanto le ha dado a la sociedad mexicana, sobre todo a la coahuilense , ha visto partir a otro compañero, amigo de todos.
Se va atrás de Fco de Alis, siguiendo sus pasos a donde le esperan los amigos y amigas que se nos han adelantado en el camino.
El sábado 22 de agosto, el amigo Enrique Ortiz Carrera, mejor conocido como “ El Pisto”, se fue para siempre.
Un hombre sencillo, que a su manera, siempre disfrutó de la vida, jamás en 39 años de conocerlo y tratarlo, hubo un diálogo en que no me arrancara una sonrisa y me compartiera la suya.
Tenía un sentido del humor admirable, era una de sus principales virtudes. En las reuniones de amigos, era el alma, era él quien le daba vida a la convivencia, si estábamos cuatro horas, era una de diálogo y tres de risa, era increíble, te la pasabas súper fantástico. Aún en situaciones de conflicto, incluso en los funerales, siempre su sonrisa y la que te arrancaba, ahí quedaban.
El destino le deparó fuertes problemas, los encaró con gallardía y con su sonrisa, salió avante gracias a su filosofía pragmática.
Algunos de sus grandes amigos, vierten el concepto que tienen del carismático “ Pisto”:
“fue siempre leal, siempre noble, siempre cordial, listo, alerta,siempre. siempre siempre amigo” Flavio Gpe.
“ Era alegre y siempre le sonreía a la vida. Se caracterizó por ser amigo y por su gran sentido del humor” Luis V.
“ Extrovertido, dinámico, agradable y estupendo amigo” José Gpe O.
“ Era un gran amigo, siempre alegre y bromeando, buena persona”. Erasto G.
Enrique Ortiz, quien solía presentarse así: “ Me llamó Enrique y me apellido Trabajo”, aludiendo a que siempre estaba listo para actuar y para disfrutar el trabajo.
Fue miembro importante del Grupo “Sumando Esfuerzos 81-85”, querido por todos los integrantes del mismo.
Siempre sintió orgullo de pertenecer a la “Generación de Oro”, de hecho, estaba organizando con entusiasmo el festejo del 35 Aniversario.
En las últimas charlas que tuve con él, me decía que leía la biblia, quizá se preparaba para ir con Dios y para tener elementos de diálogo con Él. Siempre feliz, siempre social, pareciera que eligió un fin de semana para reencontrarse con los amigos y amigas de la generación dorada que se nos habían adelantado.
Si por la madrugada, en el silencio de noche, se escuchan risas y carcajadas, seguramente serán “El Pisto”, Alis, Rodolfo, Rosendo…
“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo.
Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido, que no se puede apagar ni con las aguas de un río.
Cuando un amigo se va…”
Enrique, te quedas en el corazón de cada unos de los 81-85, te recordaremos siempre con una sonrisa, imaginando la tuya, perdón si las lágrimas se asoman y ruedan por nuestras mejillas.
Hasta siempre Amigo!!!!!!





