La cruel pandemia que hemos estado sufriendo, propició que la humanidad ingresara a un túnel, buscando protegerse. Imperó la psicosis ante tanta desgracia.
En el exterior del túnel, las escuelas de quedaron solas, sin el bullicio y la alegría de los niños y jóvenes, sin la cátedra de los honorables maestros, sin la construcción de aprendizajes que orientarán al éxito a los estudiantes.
Se dice que tras la tempestad, viene la calma, que después de la oscuridad, siempre aparecerá la luz. Hoy, después de más de un año de caminar por la oscuridad en el túnel, se ha regresado, la luz encandila la pupila.
Se aplicó la vacuna anti COVID a gran parte de la población adulta e incluso se inició ya a vacunar a jóvenes mayores de 18 años edad. Aunado a lo anterior, Coahuila tiene semáforo en color verde. La gente acude ordinariamente a cines, centros comerciales, parques, albercas, antros, restaurantes, estadios de futbol, béisbol, gimnasios, playas, etc.
Entonces, ¿por qué no volver a las escuelas a clases presenciales?
Decía el pedagogo Ruso Makarenko: “ La Educacion es el vestido de gala para acudir a la fiesta de la vida”. Por su parte, Nelson Mandela, señalaba: “ La Educacion es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.
Así como el alimento es elemental para vivir, la educación, es imprescindible para lograr el desarrollo integral de los individuos y de las sociedades. Sin educación, equivale a caminar entre la oscuridad, sin rumbo.
La mayoría de los niños y jóvenes, ahora que no asisten a las aulas, se pasan horas enteras frente al televisor y jugando con el celular, con la tableta u otros aparatos, siendo espacios muertos en relación a la construcción de aprendizajes, en lo relativo a su educación. Así, las habilidades para el aprendizaje, se atrofian al no usarse sistemáticamente.
El léxico de los menores, se ve limitado substancialmente, la falta de socialización con niños y niñas de su misma edad, obstaculiza su evolución, su desarrollo integral. Requieren las clases de arte, para que expresen sus emociones acumuladas durante todo el lapso que estuvieron encerrados. Las clases de educación física, donde se favorece el desarrollo de la independencia, de la misma socialización, de la seguridad, del liderazgo, de la competencia, del desarrollo del cuerpo y de la mente.
Es necesario el regreso a clases presenciales, al espacio donde los alumnos puedan presentar sus propuestas, sus dudas e inquietudes, donde puedan palpar el afecto y el apoyo de sus queridos maestros, pues, ninguna máquina, por sofisticada que sea, podrá jamás sustituir a los extraordinarios docentes que tiene nuestra Patria.
Con plena convicción y con argumentos en la mano, se puede señalar, que el regreso a los antros, a las fiestas, a los estadios, quizá, se pudo esperar, pero el regreso a la educación, es impostergable, es vital para el ser humano. No se puede esperar más el regreso a las aulas, a las clases presenciales.
Hay una frase muy simple, pero que dice tanto: “la educación, es la llave que abre todas las puertas del éxito”.
Definitivamente, se regresa a las aulas y se prepara a personas felices y exitosas o se esconde entre las sombras y desde ahí, se ve pasar la vida.





