Prácticamente cualquier persona puede crear un centro de rehabilitación o anexo. No hay ley que regule la situación y basta contar con tres o más miembros para conformar una asociación voluntaria ante la autoridad.
En el afán de “rehabilitar” a los internos que casi siempre padecen de adicciones a substancias y problemas emocionales de nivel psiquiátrico, se cometen faltas en contra de los derechos humanos, tortura y otros maltratos que llevan a la violencia a los miembros de estas pseudo instituciones, y hasta a quitarse la vida.
En un caso reciente, la Fiscalía General del Estado de Coahuila dio a conocer que en Saltillo, luego de haber realizado una necropsia, se llegó a la conclusión de que la muerte de un joven de 19 años de edad que se registró el pasado lunes 27 de junio, dentro de uno de estos “anexos” a las 11:00de la noche, ya fue dictaminada y se trata de un suicidio.
Con relación a que pudiera tratarse de un suicidio inducido, se realizan las investigaciones de rigor.
A los responsables a la familia se le ha informado y entregado desde un momento inicial el cuerpo del occiso.
Pese a que ésta autorizó el permiso a que dicha persona sufriera de las terapias que en este supuesto centro de rehabilitación le darían para dejar las adicciones, no se somete a la autoridad, al entender que hubo una responsabilidad al contexto del suicidio de este joven, señalaron autoridades de la FGEC delegación Sureste.







