Pese a los grandes esfuerzos que realizó el gobierno de Coahuila, la Dirección de Protección Civil estatal y municipal de Parras de la Fuente, y elementos de seguridad pública de los tres órdenes de gobierno y voluntarios, la vida de Íker, niño de dos años de edad, se perdió después de su rescate.
Según la información oficial el menor no tuvo la capacidad pulmonar para soportar la posición en la que se encontraba dentro de un pozo de 30 metros, donde se atoró a los 17 metros de profundidad.
El tiempo que duró atrapado en este túnel fue de 12 horas, el frío del subsuelo y la humedad con la que se encontraba la tierra que lo rodeó durante todo este tiempo, y su corta edad, fueron los factores que le arrebataron la vida.
Sin embargo se realizó todo lo humanamente posible para rescatarlo.
Las autoridades estatales trasladaron el cuerpo de manera urgente a la clínica del IMSS más cercana, pero los médicos que lo recibieron sospecharon que era imposible hacer algo por salvarle la vida; ahí falleció.
Familiares y padres del menor llegaron al lugar y recibieron la mala noticia.
Autoridades investigan la situación por la que se propició esta lamentable situación así como la propiedad, también al parecer ilícita del pozo y su uso real, y el por qué se encontraba en ese lugar.
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